viernes, 15 de enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

martes, 12 de enero de 2010

* NIÑO CON TAMBOR (balde de pintura)


Hacer click en el enlace:
Chicago

Taller "Tambores de la Alegria" - 2008


Al Encuentro lúdico, abuela nieta, padres e hijos,
mamis e hijos




Las mamis se divirtieron más...



Una abuela feliz por su nieta...
y la alegria de tocar cajón con energía!!



Encuentro nieta y abuela!!



Construcción de tamborcito,
con material reciclado




Dificultades manuales??



Listo!






Todos juntos



Fue un honor trabajar con la familia







lunes, 11 de enero de 2010

Tambores y Sistema Inmune. Oyana Abigel

EL SONIDO DE LOS TAMBORES ESTIMULA EL SISTEMA INMUNE

No son sólo instrumentos para viajar al "más allá" o elementos rituales del folclore religioso: una reciente investigación científica ha confirmado que tocar los tambores en grupo incrementa la capacidad defensiva del organismo. Hoy sabemos que, con sus tambores rituales, las comunidades tribales no sólo abrieron un puente a otras realidades sino también una estrategia de sanación sencilla y accesible de la que todos podemos beneficiarnos.

Muchos antropólogos se habrán sentido satisfechos. Los pueblos llamados primitivos han demostrado nuevamente poseer un grado de intuición difícilmente concebible desde una perspectiva etnocentrista. En esta ocasión la noticia llega del mundo de la medicina y hace referencia a los rituales de muchas de estas culturas, en cuyas ceremonias colectivas de sanación han estado casi universalmente presentes los círculos de tambores.

En los últimos años estas prácticas han experimentado un resurgir en el campo de las terapias alternativas y las medicinas tradicionales. Pues bien, ahora ha venido a sumarse a ellas una perspectiva más científica emanada de una
investigación desarrollada por el Instituto del Bienestar Mente-Cuerpo, adscrito al Centro Médico californiano de Meadville (EE.UU.), cuyas conclusiones serán publicadas a principios de este año por la revista Terapias alternativas.

El equipo médico de ese organismo ha descubierto que un tipo particular de tamboreo de grupo, conocido como tamboreo compuesto, está relacionado con un incremento en la actividad de las células defensivas capacitadas para combatir el cáncer y las enfermedades virales así como con una alteración, beneficiosa para el organismo, de las hormonas relacionadas con el estrés.

El neurólogo Barry Bittman, director de la investigación, ha hecho público que este estilo determinado de tamboreo grupal aparece correlacionado con un fortalecimiento del sistema de inmunidad natural del organismo. Dicho descubrimiento -publicado bajo el título Efectos de la terapia de la música de tamboreo de grupo en la modulación de los parámetros de inmunidad neuroendocrina en individuos normales- sostiene que esta terapia musical propicia la actividad defensora de la linfocina y promueve cambios químicos beneficiosos. El tamboreo compuesto, según sus conclusiones, resulta ser un "impulsor del estrés" útil para el organismo, análogo a la risa.

Sin embargo, el propio Bittman ha advertido que el descubrimiento no debe ser magnificado por el momento: "Si alguien me preguntara si el tratamiento es valioso para los enfermos de cáncer yo respondería que hay una promesa pero que necesitamos mayor investigación. Necesitamos conocer cuánto duran los beneficios y la frecuencia de sesiones que se requieren para mantenerlos así como la aplicabilidad de la terapia fuera del ambiente clínico".


CÉLULAS ASESINAS
En la moderna investigación contra el cáncer, una de las metas fundamentales es la de identificar terapias que logren estimular la respuesta inmune del enfermo. Y eso es justo lo que parece lograr el tamboreo compuesto: un significativo aumento de la actividad de las células NK (células blancas asesinas que atacan a los tumores y a las células infectadas) y LAK (linfocitos o células defensivas) entre los sujetos del experimento, comparado con niveles fijos o incluso en declive de los sujetos de control no sometidos a la terapia. El hecho representa el reverso de la llamada "respuesta clásica al estrés", en la que las actividades estresantes deprimen la resistencia inmunológica.

Pero además de aumentar la fortaleza de las células NK y LAK, que resultaban estimuladas por la interleukina-2 y el interferon-gamma (sustancias de naturaleza proteica conocidas como citoquinas, secretadas por las células y que actúan como modificadores de la respuesta biológica y están implicadas en la inmunidad), el estudio también corroboró otro hecho significativo: las personas sometidas a la terapia mejoraban sus estados de estrés por el cambio en las relaciones entre las hormonas DHEA y cortisol en el plasma sanguíneo, aumentando la proporción de la primera sobre el segundo, condición que beneficia asimismo al sistema inmunológico. El estudio concluye que el tamboreo posee el potencial de modular determinados parámetros neuroendocrinos y neuroinmunológicos.

No sólo los detalles científicos son importantes. La accesibilidad de la terapia también puede jugar un papel destacado en su difusión. Y es que "lo mejor del sonido de los tambores -afirma Bittman- es que puedes exponerte a él en cualquier lugar unos minutos al día. El tamboreo compuesto permite que las personas, tanto enfermas como sanas, obtengan una enorme variedad de beneficios físicos y psicológicos. Creo que estos sonidos deberían formar parte de nuestro cuidado integral."

Cuidado integral que, por cierto, debió ser conocido de forma empírica por las variadas culturas tribales del planeta en las que el tambor aparece como uno de los más antiguos instrumentos utilizados para la sanación, los rituales de paso o iniciación, la comunicación inter-tribal y el contacto con la tierra y el mundo de los espíritus. Los expertos en chamanismo, tras estudiar estas prácticas, han concluido que el tamboreo es una "tecnología sagrada" que nos conecta con profundos ritmos vitales proporcionando a los practicantes una perspectiva de unidad cósmica con indudables beneficios en el plano físico y en el psiquismo humanos.¿Y por qué el tamboreo resulta ser una experiencia tan
poderosa? Las razones científicas no se conocen todavía si bien los sacerdotes y chamanes, desde su propia perspectiva mística, afirman que todo lo que existe posee una vibración; y eso incluye a las estrellas y a los seres humanos. Este ritmo primario, "el latido del universo", es despertado en el microcosmos del individuo por el sonido del tambor y experimentado como una energía interna que permite la experiencia terapéutica. En este sentido han ido encaminados los trabajos realizados por la organización norteamericana Rhythm for life con enfermos de Alzheimer y Parkinson, que han superado sus expectativas médicas gracias a la exposición a estos patrones rítmicos.


TERAPIA EN CÍRCULO
Aunque los efectos terapéuticos de las distintas clases de música han sido investigados sobre todo en la última década, nunca hasta la fecha se había realizado un estudio controlado de la magnitud del dirigido por el doctor Bittman, quien ha presentado una variedad de protocolos de diferentes tamboreos
grupales a los que han sido expuestos 111 individuos voluntarios sanos, de una edad media de alrededor de 30 años.

En la investigación, el equipo médico examinó cuatro tipos de sesiones de tamboreo grupal de una hora de duración. Estos cuatro tipos fueron definidos en las categorías de: tamboreo básico -en el que un instructor explicaba el tema durante media antes de conducir al grupo a experimentar la terapia en el tiempo restante-, tamboreo de impacto -donde el sonido de los tambores se incrementaba hasta un 80% y la disquisición teórica disminuía hasta el 20% de la sesión-, tamboreo chamánico -con un chamán maya que conducía al grupo y los instruía en aspectos culturales y espirituales- y tamboreo compuesto.

De entre todos ellos, fue el tamboreo compuesto el que mostró los resultados más concluyentes en las pruebas preliminares. En esencia, éste consistía en que los sujetos giraran, cogidos de la mano, alrededor de un círculo con velocidad creciente hasta que cayeran al suelo. En semejante estado de liviandad comenzaban a tocar sus tambores en un ritmo determinado por el número de sílabas de sus nombres particulares. Por último, ejecutaban sus sonidos guiados por dos temas imaginarios. Los participantes se vieron obligados a pasar por varios tests psicológicos que detectaban sus niveles de ansiedad o depresión, comprometerse a no utilizar durante el tiempo del estudio medicamentos, alcohol u otro tipo de drogas e, incluso, abstenerse de actividad sexual ya que ello condicionaría su química corporal.


LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR
Conviene precisar, en cualquier caso, que los resultados del estudio han confirmado los beneficios del tamboreo activo, esto es, no del simple hecho de escuchar el sonido de los tambores sino de participar en él. De hecho, el grupo que simplemente se limitó a escuchar los tambores no obtuvo los resultados de aquellos que actuaban como músicos. La escucha pasiva parece demostrarse notablemente menos eficaz que la actividad musical creadora.

Las conclusiones del beneficioso efecto terapéutico del tamboreo compuesto no implica, en cualquier caso, que éstas puedan o no hacerse extensivas a otros instrumentos musicales.

La elección de los tambores fue tomada por su fácil accesibilidad además de por su fuerte presencia cultural en la historia de las comunidades humanas, en las que los círculos de tambores han sido elementos importantes de los sistemas holísticos de sanación. Si los mismos resultados son conseguidos por otro tipo de manifestaciones musicales deberán confirmarlo futuros estudios.

Oyana S. Abigel

* FRAME DRUMS


Música

Se originó en Oriente Medio, India, Roma

Tambores 2008














Sonido de tambores en Seminario PLDS - Univ. Pacífico (Perú, Bolivia y Ecuador). 2007

Seminario Presencial del Programa de Liderazgo y Desarrollo Social, organizado por la Universidad del Pacífico dirigido a un grupo de 20 jóvenes del Perú, Bolivia y Ecuador.


















sábado, 2 de enero de 2010

* SUEÑOS DEL DESIERTO- HUEHUETL. tambores prehispánicos


Música:
hacer click en enlace
Tambores Pre-hispánicos de México.

El poder curativo de los Tambores. Cepvi

Este artículo está basado en el libro del psicoterapeuta Robert Lawrence Friedman, "The healing power of the drum", donde describe las diversas aplicaciones del uso de tambores (tocados con las manos) como forma de curación. El sonido del tambor se ha utilizado para ayudar a veteranos de guerra a superar el trastorno de estrés postraumático, para el tratamiento de la ira y emociones negativas en adolescentes, o para liberar el estrés diario de ejecutivos, entre otras muchas aplicaciones.

A nivel médico, el uso de tambores se ha aplicado a la enfermedad de Alzheimer, para ayudar a estos pacientes a mejorar su memoria a corto plazo y para aumentar la interacción social. También se ha usado para ayudar a niños autistas a aumentar su atención.

No siempre es necesario utilizar tambores, sino que a veces basta un aparato que produzca un sonido rítmico, o una grabación de sonido de tambores o ritmos similares. Se han usado, por ejemplo, para ayudar a pacientes con Parkinson a recuperar el control del movimiento.

Como psicoterapeuta especializado en el uso de tambores, Robert Friedman dice haber sido testigo del "poder de los tambores para relajar a las personas tensas, aportar energía a quienes están cansados y sanar a los que están emocionalmente heridos". "También he observado la extraordinaria y consistente capacidad de los tambores para crear estados de euforia, inducir un trance ligero, promover el juego, liberar la ira y promover sentimientos de comunidad y unidad".

No obstante, señala Friedman, aún es necesario realizar diversas investigaciones que confirmen lo que muchos han experimentado ya: que el ritmo en relación con el cuerpo y la mente aporta numerosos beneficios.

"En este siglo, en el que parecemos estar moviéndonos cada vez más lejos de nosotros mismos y de nuestras necesidades más profundas, el tambor, a través de su simplicidad, facilidad de uso y naturalismo, nos ofrece un vínculo de vuelta a aquello que conocíamos antes de que la tecnología nos separara de nuestra alma".

"Al proporcionarnos un canal de vuelta a nuestra naturaleza más profunda, el tambor, simultáneamente, proporciona a quienes lo usan un vínculo con los demás. El tambor parece tener la capacidad de unir a todas las personas que deciden usarlo juntas".

Se ha visto que tocar los tambores es la actividad perfecta para personas que tienen sus capacidades físicas y mentales disminuidas. Por este motivo, se ha utilizado en personas con la enfermedad de Alzheimer. Debido a que el ritmo es algo intrínseco a nuestra naturaleza, las personas con esta enfermedad pueden tocar ritmos sencillos con sus manos en un tambor. Tocar el tambor parece centrar a los enfermos de Alzheimer momentáneamente, de manera que se muestran más coherentes. Aunque esos episodios son breves, son muy apreciados por sus seres queridos.

Tocar el tambor con las manos ha demostrado también ser un medio muy útil para reducir el estrés. Cuando una persona está tocando, no solo está divirtiéndose, sino que su mente está centrada en el ritmo y el sonido del tambor, y su mente queda libre de preocupaciones y problemas. Muchas de las fuentes de estrés proceden de pensamientos acerca de miedos o preocupaciones pasadas o acontecimientos futuros.

Es decir, la persona estresada se encuentra en la pasado o en el futuro. Por este motivo, cuando una persona está centrada en el presente, mediante el uso de los tambores, es estrés y las preocupaciones desaparecen. "Es muy difícil estar estresado y estar en el momento presente", dice Friedman.Tocar el tambor aumenta las ondas cerebrales alfa

La actividad cerebral puede medirse con un electroencefalograma, aparato que mide los cambios en la actividad eléctrica de las neuronas (células cerebrales). Esta actividad se muestra en forma de ondas en una pantalla. Estas ondas son diversas y cambian en función del grado de actividad cerebral.

Las ondas alfa aparecen cuando una persona está despierta, pero con la mente relajada. Están relacionadas con sentimientos de bienestar y euforia. El psicólogo Barry Quinn ha estado investigando y trabajando para incrementar la cantidad de ondas alfa en personas estresadas. Entre sus conclusiones destacan las siguientes:

- Al menos un 20% de la población no muestra ondas alfa. Estas ondas se producen cuando el cerebro se relaja ligeramente (un patrón de entre 8 y 12 ciclos por segundo en sus ondas cerebrales). La mayoría de las personas deberían producir este patrón cuando cierran los ojos y relajan su mente. Durante media hora de meditación trascendental, una persona pasa 20 minutos en estado alfa y 10 minutos en estado theta (4-8 ciclos por segundo).

- El estado alfa está asociado con un estado general de bienestar y euforia. Las personas con una alta amplitud de ondas alfa son capaces de producir más sueños lúcidos.

- Las personas con poca o ninguna actividad alfa sufren mucho más estrés mental que el resto de las personas.

- Existen personas que no tienen ninguna actividad alfa y que además tienen una baja amplitud de ondas cerebrales de cualquier tipo. Estas personas constituyen entre el 30 y el 40% de las personas tratadas por el doctor Barry Quinn. Se trata de personas hipervigilantes. Es decir, son personas que no pueden desconectar su actividad mental por mucho tiempo. Siempre están pensando en algo. Les cuesta mucho olvidar asuntos emocionales y tienden a obsesionarse con ellos. Tienen problemas para relajarse y numerosos trastornos del sueño. Por tanto, cualquier cosa que aumentara su actividad alfa podría ser muy beneficiosa para ellos. Muchas personas con este patrón de actividad cerebral se convierten el alcohólicos y se vuelven altamente adictos de un modo que les hace muy difícil dejar de beber.

- En personas con dolor crónico, la cantidad de ondas alfa que muestran es un indicador de cómo van a manejar el dolor. Si no están manejando el dolor adecuadamente o si se centran demasiado en él, perderán ondas alfa.

El doctor Quinn intentó durante mucho tiempo encontrar el modo de incrementar las ondas alfa de las personas hipervigilantes. El biofeedback conseguía producir ondas zeta similares a las de la relajación, pero no ondas alfa. Tampoco la meditación, que generalmente suele aumentar las ondas alfa, parecía funcionar en estas personas. Entonces decidió medir las ondas alfas de un pequeño grupo de estos pacientes para hacer una línea base y luego les pidió que tocaran el tambor con las manos durante media hora. Les dijo que tocaran un ritmo suave y lento, similar al latido del corazón.

No todas las personas siguieron estas instrucciones. Algunos usaron un ritmo muy emocional y expresivo; otros sintieron dolor debido a la fibromialgia que padecían, pero el 50 % de los pacientes obtuvieron una cantidad normal de ondas alfa tras media hora tocando, lo cual significa que sus ondas alfa llegaron a ser el doble que en la línea base. Esto ocurrió inmediatamente. Es decir, no tras varias sesiones, después de la primera vez que tocaron los tambores.

http://www.cepvi.com/medicina/articulos/tambor4.shtml

Taller " El Sonido de la Vida" . 2007

Momentos de sonidos, cuentos, representación de cuentos, otros sin imagen.
Alguién comentó que no hacia registros de los talleres...
demoré en darme cuenta...

Taller Vivencial Artístico-Terapéutico

El tambor marca el origen del sonido de la vida: el latido del corazón, la respiración, el flujo sanguíneo.
El movimiento que se produce en el cuerpo nos va dando un ritmo propio
que nos caracterizará a lo largo de la vida.
Percutir el tambor nos lleva al origen, al ritmo primitivo de la humanidad.
Nos lleva a la creatividad al jugar con sus sonidos,
al movimiento porque el tocar se transforma en una herramienta para descontracturar
y permitir que huesos, músculos y articulaciones se expresen con fluidez.
Nos lleva de una forma mágica a comunicarnos con nosotros mismos y con los otros,
nos conecta con la pulsación de la Tierra.

Compartiremos momentos de juego con los sonidos de tambores sin ser músicos y sin juzgarnos;
vivenciaremos rituales para conectarnos con el agua, el viento, el agua, el fuego, la tierra;
experimentaremos toques básicos de limpia de energía;
trabajaremos con el cuerpo: espalda, cuello, brazos y pies para relajarlos con suavidad;
exploraremos la voz y sonidos de percusión y viento que acompañarán a nuestros cuentos y danza.
Todo se basa en la improvisación y en el deseo de recuperar nuestra imaginación,
la salud y el bienestar.


Buscando los intrumentos



Y Ahora, qué hacemos?


a reirse! relax!


grupo segundo inspirado, saliendo del caos!




mujeres creadoras posando




TODAS, MUJERES HERMOSAS CREANDO!!

Taller "Mama tierra, Pies y Tambores" - 2007



TALLER VIVENCIAL
“MAMA TIERRA, PIES Y TAMBORES”.
Dirigido a jóvenes y adultos.
Facilitadoras: Mónica Newton y Carmen javier

El Taller nació del deseo de compartir con ustedes el sueño de regalar un tiempo de descanso, ritmos suyos y un cuidado a la tierra y a las personas que lo habitamos, aprendiendo a pulsar con la “mamatierra” y redescubriendo diferentes recursos interiores para sentirnos arraigados, relajados, y así poder volar. Trabajaremos con el cuerpo, principalmente con los pies, y también, tocaremos tambores. Nos conectaremos sin esfuerzo con el artista que todos tenemos dentro permitiéndole expresarse creativamente y sin juicios, improvisando, jugando, gozando de cada momento del proceso.
Es un espacio de cooperación, escucha, respeto, inspirados en los sonidos de los tambores y trabajando con la sensibilidad de nuestros pies, para así poder soltar nuestras tensiones, y conectarnos con nuestro corazón, con nuestros “pies en la Tierra“ y celebrar la alegría de vivir.


Con Mónica Newton, excelente fotógrafa y terapeuta
(Escuela de Artes Somáticas). Felices esperando la experiencia!




Saltos de deseo de empezar ya el taller!



Ellas y ellos tocando...a su manera...









Nuestro invitado de cierre de taller:
Eduardo Escribens, el creador de mis tambores!